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#GeneraciónIgualdad

Las Mujeres y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La igualdad de género es un derecho. La realización de este derecho es la mejor oportunidad que existe para afrontar algunos de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo, desde la crisis económica y la falta de atención sanitaria hasta el cambio climático, la violencia contra las mujeres y la escalada de los conflictos.

Las mujeres no sólo se ven más seriamente afectadas por estos problemas, sino que tienen ideas y la capacidad de liderazgo para resolverlos. La discriminación de género, que sigue obstaculizando a las mujeres, es también un obstáculo para nuestro mundo.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por los dirigentes mundiales en 2015, propone una hoja de ruta para lograr progreso sostenible que no deje a nadie atrás.

Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres forma parte integral de cada uno de los 17 ODS. Garantizar el respeto de los derechos de las mujeres y niñas por medio de todos estos objetivos es la única vía para obtener justicia, lograr la inclusión, conseguir economías que beneficien a todas las personas y cuidar nuestro medio ambiente, ahora y en las generaciones venideras.

Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas

 

En todas partes del mundo, las mujeres y las niñas deben tener los mismos derechos y las mismas oportunidades, y deben poder llevar una vida libre de violencia y discriminación. La igualdad y el empoderamiento de las mujeres es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, y también es un elemento esencial de todas las dimensiones del desarrollo inclusivo y sostenible. En resumen, todos los ODS dependen de que se logre el Objetivo 5.

Reducir la desigualdad en y entre los países

Siguen existiendo grandes desigualdades en el mundo actual. Entre 1988 y 2008, el 5 por ciento de las personas más ricas percibió el 44 por ciento de los ingresos mundiales, mientras que muy pocas cosas han cambiado para las personas más pobres. En los países en desarrollo, la desigualdad de los ingresos aumentó un 11 por ciento entre 1990 y 2010. Al disponer de menos ingresos y menos bienes que los hombres, las mujeres, sobre todo las madres solteras, tienen mayores probabilidades de vivir por debajo del 50 por ciento del promedio de ingresos. Algunos datos permiten pensar que la desigualdad entre mujeres y hombres en el hogar contribuye significativamente a la desigualdad general de los ingresos en la sociedad.

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